jueves, 24 de febrero de 2011

WIKILEAKS EN PAGINA/12


A partir de hoy, los lectores de Página/12 comenzarán a tener acceso a todos los cables de Wikileaks sobre la Argentina. Se trata, en su mayoría, de más de dos mil despachos originados en la embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires. La publicación es el resultado de una convergencia entre Wikileaks y Página/12 basada en el derecho de los ciudadanos a ser informados.

Este diario se interesó en los materiales de Wikileaks desde que, el año pasado, otros colegas en todo el mundo comenzaron a difundir cables secretos o confidenciales que hilaban la comunicación entre la embajada estadounidense en la Argentina y el Departamento de Estado. A la vez el australiano Julian Assange, alma mater de Wikileaks, definió su papel en el circuito mundial de las noticias: sería un vehículo de la libertad de expresión.

Assange acaba de refirmarlo en medio de una situación personal compleja, porque la Justicia sueca quiere extraditarlo de Londres bajo cargos que el investigador niega. A principios de este mes alentó a sus amigos de todo el mundo a que siguieran haciendo campaña en favor de esa meta. No le faltó buen humor. “Hay cuatro cosas que no pueden ocultarse eternamente: el sol, la luna, la verdad y el postre”, dijo al saber que miles de personas estaban organizando cenas para juntar fondos en su defensa. Por esos días la convergencia entre Wikileaks y Página/12 maduraba hasta transformarse en un convenio de partes.

Los gobiernos y las articulaciones de poder económico trabajan en pos de una ilusión: que muchas de sus acciones queden en secreto. Y los periodistas tienen la suya: romper el secreto. En esa tensión permanente y natural entre las dos ilusiones, a veces se cumple una y a veces otra. Esta vez es el turno de la segunda.

La gran ventaja del convenio entre Página/12 y Wikileaks es que el diario se obliga a deberes que cumple con gusto desde que apareció hace casi 24 años. Por lo pronto, tendrá que develar secretos. Además, deberá hacerlo con rigor. Si un artículo menciona un despacho diplomático, los lectores tendrán acceso al texto completo. No podrá deformar ni manipular el contenido. Protegerá a empleados estatales de bajo rango y evitará poner en riesgo la integridad física y la vida. E iniciará un proceso de difusión de documentos del que ya participan, entre otros, medios como The New York Times, The Guardian y La Jornada de México.

Al divulgar miles de documentos escritos en embajadas estadounidenses repartidas por todo el planeta, Wikileaks usó el criterio de abrir puertas y ventanas. Los postres están ahí en la mesa, pero Assange nunca dijo que a él le gustaba el sabor de cada uno de ellos. Sólo ejerció su derecho a informar para que otros puedan ejercer su derecho a conocer. Por eso Luiz Inácio Lula da Silva, unos días antes de dejar la presidencia de Brasil, dijo que la detención de Assange en Londres era “un atentado a la libertad de expresión”, aseguró que en todo caso había que culpar a quienes escribieron los cables y no a quien los difundía e ironizó sobre que “la diplomacia más poderosa del mundo está, como en el Lejano Oeste, poniendo carteles de Se busca vivo o muerto” para conseguir el silencio de Assange.

Igual que Wikileaks, Página/12 tiene claro que está revelando documentos y no verdades absolutas. La investigación, el conocimiento profundo y el contraste de una documentación con otra y con los hechos son los que acercan a los ciudadanos a la verdad. Ni el documento más exacto es cándido. Los textos obtenidos por Wikileaks fueron escritos por la diplomacia norteamericana. Tienen énfasis y obsesiones. Son notorias sus diferencias de calidad en la apreciación de una situación u otra y el sesgo de sus análisis. Se ve de manera nítida la forma hegemónica de relacionarse con el resto del mundo. Los diplomáticos no sólo preguntan. También influyen y presionan para impulsar sus intereses económicos, estratégicos y militares.

En los documentos desfilan presidentes, funcionarios de menor rango, dirigentes políticos, empresarios, consultores, diplomáticos y periodistas. Algunos, estén de acuerdo o no con las posiciones centrales de Washington, mantienen su dignidad. Otros parecen desesperados por agradar a sus anfitriones. Estos últimos podrán comprobar, a medida que vayan leyendo los cables, que no siempre esa desesperación es correspondida por el respeto y que hasta un tostado fuera de temporada queda registrado con ironía.

En los cables, el pensamiento y la actitud de cada interlocutor aparece en el marco del vínculo con los diplomáticos estadounidenses y tal como es descripto por el embajador de turno, su segundo o el consejero político. Los lectores tendrán la posibilidad de sacar sus propias conclusiones y Página/12 hará lo de siempre: ayudarlos. Porque Assange tiene razón: las cosas no pueden ocultarse eternamente.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-162745-2011-02-20.html

Protestas ahora en Indiana y Ohio

Las protestas sindicales de los últimos días en Wisconsin se extendieron ayer a Indiana y Ohio, donde también está previsto someter a votación leyes que limitarían los derechos laborales para reducir los abultados déficit estatales.

En Wisconsin se mantuvieron ayer las protestas de miles de personas mientras el Congreso estatal, de mayoría republicana, se preparaba para votar una ley que, además de los recortes de beneficios, elimina el derecho de los empleados públicos a la negociación colectiva de sus convenios laborales.

El gobernador Scott Walker, que envió su propuesta para achicar un déficit de 137 millones de dólares en el período fiscal que concluye el 30 de junio, advirtió ayer a los empleados públicos que podrían empezar la semana próxima los despidos si persisten las ausencias. Ayer, Walker dijo que de no aprobarse el proyecto de ley el Estado debería suprimir “1500 puestos de trabajo”.

La votación, prevista para esta tarde, se realizará en ausencia de los senadores demócratas, que decidieron no estar presentes de modo que no se cumpla el quórum necesario para poder sacar adelante la propuesta. Las multitudinarias protestas sindicales de Wisconsin terminaron contagiando a otros estados, como Ohio, donde miles de sindicalistas y empleados públicos se congregaron ayer alrededor del Capitolio de la capital, Columbus, ante la posible discusión de una propuesta de ley similar.

En Indiana, parte de los senadores demócratas imitaron a sus colegas de Wisconsin y no comparecieron ayer al Congreso del estado. “Los republicanos han decidido traer el asalto de Wisconsin a Indiana y nosotros no vamos a quedarnos aquí sentados y asumirlo”, explicó a la prensa el portavoz demócrata estatal, Dan Parker.

Además de Ohio y Wisconsin, ayer se habían organizado manifestaciones solidarias y vigilias en por lo menos otros 14 estados del territorio estadounidense, “en apoyo a los trabajadores bajo ataque en Wisconsin y en todo el país”. La crisis política en Wisconsin, de una semana de duración ya, generó polémicas en todo el país, dado que los nuevos gobernadores y congresos estatales que toman ahora posesión deben enfrentar importantes déficit fiscales heredados de las legislaturas previas. Los empleados públicos afirman que la motivación de los republicanos es, con la excusa de los déficit fiscales, despojar de sus “derechos laborales a los trabajadores estadounidenses”.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-162893-2011-02-23.html

miércoles, 23 de febrero de 2011

miércoles, 9 de febrero de 2011

Suleiman, el hombre de Israel en El Cairo según WikiLeaks

08 de febrero 2011.-Omar Suleiman, quien es un fuerte candidato para relevar a Hosni Mubarak como presidente, fue nombrado el preferido de Israel para el trabajo después de las conversaciones con oficiales estadounidenses en 2008.

Los detalles, que emergen de los archivos secretos obtenidos por WikiLeaks y proporcionados a The Daily Telegrahp, aparecen luego de que Suleiman iniciara conversaciones con grupos opositores acerca del futuro gobierno de Egipto.

El sábado, el vicepresidente egipcio ganó el apoyo de Hillary Clinton, Secretaria de Estado de EEUU, para liderar la “transición a la democracia” después de dos semanas de protestas que instan al presidente Mubarak a que renuncie.

Cables filtrados desde las embajadas del Cairo y Tel Aviv revelan la cercana cooperación entre Suleiman y los gobiernos de EEUU e Israel, así como el gran interés de los diplomáticos en posibles sucesores del presidente Mubarak, de 83 años.

“Hacham señaló que los israelíes creen que Suleiman podría servir al menos como presidente interino en caso de muerte o incapacidad de Mubarak”. Los diplomáticos de Tel Aviv añadieron: “Dejemos a la embajada de El Cairo el análisis de los escenarios de una posible sucesión en Egipto, pero no hay duda de que Israel se siente más cómodo con la propuesta de Omar Suleiman”.

Los documentos destacan la posición de Egipto dentro de la política del Medio Oriente, al definirlo como una nación árabe líder con una fuerte relación con los EE.UU. e Israel. Para el 2008, Suleiman, que hasta hace poco dirigía el servicio de inteligencia egipcio, se convirtió en el hombre de Israel en el gobierno egipcio.

David Hacham, un alto asesor del ministerio de defensa israelí, dijo a la embajada estadounidense en Tel Aviv que una delegación encabezada por el ministro de defensa de Israel, Ehud Barak, estaba impresionado por Suleiman, cuyo nombre aparece como “Soliman” en algunos cables. En cambio Hacham estaba “sorprendido” por el “aspecto envejecido y la dificultad para hablar” del presidente Mubarak.

El cable, de agosto de 2008, dice que Hacham tuvo palabras de elogio para Suleiman, señalando que había una línea caliente establecida entre el Ministerio de Defensa israelí y la Inteligencia General egipcia que se usaba diariamente.

Suleiman sugirió que las tropas israelíes serían “bienvenidas” a invadir Egipto para detener el traspaso de suministros que rompía el bloqueo a la vecina Gaza. Los archivos añaden que Sueliman desea ver a Hamas “aislado”, y que Gaza debería “pasar hambre, pero no hasta morirse”.

(Con información de The Daily Telegraph)
http://www.aporrea.org/tiburon/n174575.html

martes, 25 de enero de 2011

La esvástica, venerada en India, tabú en el mundo cristiano

Los creadores de virus al servicio de Rockefeller han conseguido que no pueda sacar mis fotos de las tarjetas. Lástima. Tenía algunas realmente graciosas.
El último día en Goa, mientras esperaba a que me cosieran una camiseta con un OM de colores bordado, curioseaba por la tiendita y me encontré con una camiseta preciosa de una svástica India, ya sabéis, del otro lado, ¡Y con los cuatro puntitos en cada uno de sus brazos! Primero me acordé del señor Talbott, autor del vídeo “El universo eléctrico” por no haberse atrevido a meter este evidente símbolo de la sabiduría ancestral sobre el funcionamiento del Cosmos, el sol central de la galaxia, o sol negro, en su vídeo. ¡Autocensura!
El absurdo en el que vivimos es de tal dimensión que, en India, te encuentras, de media, unas 40 veces al día este símbolo que es un auténtico tabú en nuestros países… mientras el propio país está repleto de turistas israelíes.

Todo el rato me preguntaba: ¿qué pensarán los israelíes al ver la esvástica? ¿Sabrán la verdad?

Bueno, pues mientras esperaba a que me hicieran la camiseta, le pedí al de la tienda si me podía sacar una foto con la de la svástika (no me atreví a comprarla, aunque estuve tentado), y ahí que me la saqué (si la recupero, os la pongo). Acto seguido, le conté la historia con la esvástica en el mundo cristiano que sin duda le sonaba y le pregunté, intrigado.

-¿Me puede decir de qué país son los compradores de esta camiseta, porque en mi país está prohibido llevarla?

-Rusos, sólo la compran los rusos.

Y ahí me quedé, intrigado con la respuesta hasta que ayer quedé con los viajeros galácticos, Kike y Bea, a punto, UNA VEZ MÁS, de salir para India, esta vez con un grupo que va a ver al Dalai Lama, y Kike me resolvió la cuestión.

-En Mongolia, Rusia y los países comunistas, llevar la svástica es cosa de Punkies.

-¿Cómo? -le contesté.

-Sí -dijo Bea- aquí los contestatarios llevan símbolos comunistas porque se supone que es lo más opuesto al Sistema que vivimos aquí pero allí, que el Poder es comunista, lo más “anti” es la esvástica.

-¿Entonces, esos que salen en la tele en los países comunistas no son neonazis?

-No, sólo son antisistema -me contestó.

Bueno, pues asunto aclarado. Volvamos a la tienda. Le pregunté al dueño si había tenido algún problema por venderla y me cuenta que algunos israelíes se le acercan para preguntarle: “¿Cómo es posible que venda una camiseta con un símbolo nazi!

¿Os lo podéis creer? ¡Están viviendo en un país en el que ves la esvástica a la entrada de casas y templos, como símbolo de integración con el Cosmos y de protección, y no se les ocurre indagar en el origen de este símbolo! (De miles de años de antigüedad). ¡Hasta ese punto tienen su cerebro lavado!

Bueno, cambiando de tema, ayer con los viajeros galácticos estuvimos dando pinceladas al viaje a los crop circles que van a organizar este verano (en una de las tres tandas, iré yo también, puede que sumado al “Festival de las Hadas”). Las plazas serán limitadas porque será un viaje a pequeña escala y a un precio especial. Ya os avisaré.

En Semana Santa, en la tierra que se han comprado en Gredos, levantaremos varias casas con métodos bio, en una semana de convivencia-taller, en las que podremos aprender las técnicas. También iré contando.

En Mayo, está previsto organizar un Rainbow-Conspiranoico en la sierra de Granada. También os avisaré.

De momento, las citas más cercanas de mi actividad son:

-Charla en Rentería sobre la verdad del Terrorismo el 26 de febrero y, sobre todo,

-Primer Congreso del Amor en Madrid, 12 de marzo. La web está casi a punto.

http://www.rafapal.com/?p=8298

viernes, 21 de enero de 2011

Primera semana del pueblo tunecino. Siempre adelante


Fotos de Ainara Makalilo


¿Qué es una revolución? Una situación en la que se está más seguro, más tranquilo, más vivo, más protegido, mejor acompañado en la calle que en casa. Es quizás por eso por lo que todo el mundo, una y otra vez, todos los días, sin desfallecimiento ni retroceso, se lanza a las calles y se mantiene en ellas cuatro, cinco, ocho horas, resistiéndose a abandonar ese gran refugio abierto en el que se ha convertido la ciudad. “A partir de hoy, no tenemos miedo”, exhibía una mujer un cartel por encima de su cabeza. Y qué hermosura de gente, qué hermosura de rostros sin miedo, qué embellecimiento inaudito el de unas miradas repentinamente liberadas de las legañas de la sumisión.

Como el agua que cae en cascada, como los fuegos de artificio que estallan abriéndose en cadena en el cielo, como el frenesí de la percusión, como la multiplicación de los panes y los peces, venían de aquí y de allá, uno y luego otro y más tarde otro, pequeños grupos organizados -reunidos al azar en las calles y coordinados a través de los teléfonos móviles- para concentrarse esta vez en la avenida Mohammed V, frente al ignominioso edificio de vidrio ciego del RCD, protegido por el ejército. En esta ocasión los manifestantes han cortado esta gran arteria de la capital, ocupando por completo la calzada y aislando el centro del tráfico rodado. La policía observa ceñuda y los soldados sonríen. La consigna más coreada esta vez es: “El pueblo quiere derrocar al gobierno” (ashaab iurid isqat al khukuma).

Seguimos hasta el final de la avenida, contra la corriente que llega, para acercarnos a la avenida Bourguiba. En la plaza 7 de Noviembre, el tanque de ayer tiene más ramos de flores, uno que le ha crecido en la boca del cañón, como un disparo de jacintos y amapolas. A las 12 del mediodía hay aquí mucha más presencia militar y menos policial; dentro de la alambrada de espino otras tres tanquetas y numerosos soldados se suceden frente al ministerio del interior, en el centro del bulevar. Pero es increíble. Porque ya no se puede hablar de una manifestación sino de un desparramamiento (“mucha cosa feliz desparramada por toda la ladera”, que diría Álvaro de Campos), de una expansión y asentamiento por todas las calles del centro. En el bulevar se forman corros -cuento hasta quince- de hombres y mujeres que discuten y tratan de establecer programas y estrategias. Son verdaderas asambleas populares cuyos miembros toman la palabra con un cierto desorden, alzando la voz, reclamando libertad de palabra. Es llamativa la mayor presencia hoy de mujeres de todas las edades y con un papel protagonista. En una de estas asambleas improvisadas en medio del bulevar, cuando la discusión impide escucharse, son precisamente dos mujeres -una velada y con aspecto de islamista, la otra claramente laica e izquierdista- las que imponen silencio recordando que “no hay más que un pueblo y todos forman parte de él”.

Es en estas asambleas donde queda más clara una cierta fractura que está por resolver, que se está resolviendo. Las direcciones de los partidos y sindicatos se reúnen hoy en Bab-al-Asal; los abogados se manifiestan frente al Palacio de Justicia; y la llamada “sociedad civil”, esa vaga constelación de artistas, intelectuales, activistas por los derechos humanos, trata de reestructurar y liberar las organizaciones oficiales en las que habían quedado atrapados, como moscas en ámbar. Aquí en la calle, son los jóvenes, los empleados, los trabajadores manuales -el pueblo- los que toman la palabra en estas asambleas pedestres, porque las forman gente de a pie, en las que voces enfervorizadas de líderes volátiles insisten en el gran descubrimiento de sus vidas: “Esta es la revolución del pueblo”, dice un joven ceñido en una falsa chaqueta de cuero, de rostro decidido y bien tallado, “y no estamos dispuestos a entregársela a ningún líder”. Y añade en medio de los aplausos: “Todos los cuadros del CDR, de los secretarios al presidente, tienen que ser depurados”.

Lo importante -lo impresionante- es que todos están organizándose sin esperar a tener un gobierno. Por la mañana leo la iniciativa de un grupo de ciudadanos que propone la creación de un Frente de Liberación Popular de Túnez, al margen de los partidos pero que también los interpela, para expresar algunas reivindicaciones comunes a todos: “llamamos a continuar la creación de comités populares sobre todo el territorio tunecino y en el extranjero y a su coordinación, a fin de organizar la lucha del pueblo y alcanzar su derecho legítimo: el acceso al poder”. El comunicado llama también a la defensa del país por parte de estos mismo comités en colaboración con el ejército -al que invita a reforzar la confianza del pueblo- al mismo tiempo que pide la disolución del gobierno, de la policía política y del RCD, la nacionalización de los bienes del partido y del clan Ben Alí y el juicio de todos los responsables del saqueo de la nación. Más importante que todo esto: en el interior del país se forman ya consejos que gestionan las vidas de los pueblos. En Qasserine, uno de los símbolos de la revolución tunecina, tumba de mártires, cuna del nuevo día, una verdadera Comuna formada por sindicatos, partidos de izquierdas y células juveniles, han pasado a dirigir el “gobernorado”, devolviendo a las fuerzas del orden a sus cuarteles. Aquí y allí todos reclaman la disolución del RCD y el gobierno provisional y el establecimiento de una asamblea constituyente.

Puntos muy parecidos incluye el comunicado de la “Coalición de cineastas libres” que se celebra en esos momentos -a las 13 h.- en la Maison de la Culture Ibn Khaldun, ocupada por los trabajadores de la imagen para una asamblea de urgencia. En ella se declara suspendida de hecho la censura y, tras acaloradas discusiones (en las que se usan las sillas como tribunas) y la lectura del acuerdo, que pide una proceso constituyente y elecciones libres, la asamblea se disuelve para sumarse a la calle: “Los cineastas somos ciudadanos como cualesquiera otros”, dice un enérgico sesentón de bigote amarillento, “y tenemos que unirnos al pueblo”. Bajamos todos las blancas escaleras de estilo colonial para volver a la calle.

El pueblo sigue frente al edificio de la RCD, donde se han producido algunos cambios. Sobre la verja de entrada un gran cartel declara: “Casa de la revolución del pueblo”. Y arriba, a sesenta metros de altura, figuras humanas diminutas trabajan en el desmantelamiento de las letras que componen el nombre del partido. Consiguen arrancar la palabra “tayamua” (Rassemblement) y desde ese montaña de injusticia la dejan caer; se precipita arrugándose en el aire para quedar prendida en un alero en medio de los vítores y aplausos de la multitud. Pero eso no basta. Aún queda, encima de la gran puerta de cristal roto por las piedras, en el pretencioso dintel, el nombre rimbombante del partido grabado sobre el mármol. Los jóvenes situados en primera línea empujan la verja para entrar en el recinto y los militares, que hasta entonces han permanecido impasibles, disparan al aire tres descargas nutridas de fusil. La muchedumbre se dispersa, pero lo hace como si estuviese unida por muchas gomas a un centro invisible que tirase de los extremos. Tras el minuto de pavor, se vuelve hacia el edificio del RCD. Mientras regresamos por una callecita lateral un joven soldado, verdaderamente bello, nos dice sonriendo con picardía, el arma inclinada hacia el suelo:

- Bueno, basta por hoy. Volved mañana.

Pero volvemos hoy. La vanguardia de la manifestación, de nuevo pegada a la verja, negocia con los militares del interior, que dejan pasar a cinco o seis personas. Unos minutos más tarde se asoman por las ventanas, por encima del dintel, y dejan caer unos cables entre la pared y las letras en relieve que componen el nombre en árabe del partido. Debajo espera una camioneta. Después de varias tentativas fallidas, entre el fervor de la gente, las letras van siendo arrancadas, junto a losas de mármol, de la pared. Ya no existe el RCD; es realmente la Casa de la Revolución del Pueblo, un futuro hospital infantil -se reclama a gritos- en una ciudad que sólo tiene uno.

Luego, de acuerdo con los militares, la multitud se va alejando por Mohammed V, pero sólo para reencontrarse -desde diversos afluentes- en la calle Bourguiba, donde ahora domina la presencia policial, señal quizás de una inminente carga dispersiva. Pero aún se recorre varias veces la avenida, arriba y abajo, en dos grupos procedentes de direcciones inversas que se encuentran en el centro. Se canta de nuevo el himno nacional. Jóvenes se suben a las farolas enarbolando banderas y consignas. Pasa una familia con cinco niños que exhiben carteles denunciando el horror del régimen y exigiendo la disolución del gobierno. No es revuelta, no, ni protesta ni griterío. Es revolución.

En casa, por la noche, bajo el toque de queda, compartimos la casa con Amín, Ainara, Mohammed e Inés. No tenemos ya ni vino ni cerveza, pues en estos días no puede comprarse, pero sí un resto de orujo gallego y unos puros cubanos. Festejamos el día, los días venideros. Inés cuenta que los asaltos de la noche pasada en algunos barrios populares respondían a la tentativa de las milicias negras de interrumpir el abastecimiento de verduras y alimentos en la ciudad. Mohamed, profesor de Bellas Artes y ex militante del Partido del Trabajo Democrático Patriótico, de filiación marxista, enumera todas las iniciativas en marcha destinadas a consolidar un recambio institucional a partir de la ya embrionaria coalición entre la UGTT, los partidos de oposición y los consejos juveniles surgidos en estos días.

- La izquierda escondida, reprimida durante años, ha salido a la luz -dice-. Ha estallado. Y si queda mucho camino por recorrer antes de depurar el aparato del Estado, y muchos peligros que conjurar, hay ya un recambio. Hay una estructura preparada para dar realmente el poder al pueblo.

Inés canta una canción que habla de la hija de la luna, enamorada de un extranjero exiliado que ama su país. Y escuchamos La Estaca de Lluis Llach. Nos emocionamos. Pero nos emocionamos sobre todo viendo un vídeo doméstico rodado estas noches atrás en Jebel Lakhmar, una auténtica “favela” de la periferia de la capital, foco de reyertas y delitos donde hasta hace unos días nadie se atrevía a entrar. En él se ve a decenas y decenas de jóvenes armados con cuchillos y machetes en medio de la noche, tocados con pañuelos blancos, distintivo de los comandos de defensa. Cantan y bailan e interpelan a la cámara: “Mirad, no somos peligrosos, nos amamos; defendemos nuestro barrio y nuestro país. Estamos orgullosos de ser tunecinos”. Allí, como en otros barrios populares de la ciudad, se han invertido los papeles y los jóvenes, en sus retenes de control, han parado a la policía que los paraba siempre a ellos, les han hecho salir del coche, les han pedido los papeles, les han registrado con las manos en alto y luego, con una educación exquisita, les han dejado pasar.

La noche esta noche no cae. Extiende su manto.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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